La Vida Eterna
Los Mormones creemos que la vida eterna es el mayor de los dones de Dios. En Doctrina y Convenios 14:7 dice: “Y si guardas mis mandamientos y perseveras hasta el fin, tendrás la vida eterna, que es mayor de todos los dones de Dios”.
La obra y gloria de Dios es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”, (Moisés 1:39).
El don de la vida eterna solamente es posible mediante la Expiación de Jesucristo. La Vida Eterna es vivir para siempre como seres resucitados lo cual todos obtendremos gracias a la resurrección de Jesucristo. La Exaltación es heredar un lugar en el grado más alto del reino celestial, junto a Nuestro Padre Celestial y nuestras familias, este último también es posible sólo mediante la Expiación de Jesucristo, sin embargo, requiere también de nuestra obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.
En el Libro de Mormón, 2 Nefi 31:17-18 enseña: “Por tanto, haced las cosas que os he dicho que he visto que hará vuestro Señor y Redentor; porque por esta razón se me han mostrado, para que sepáis cuál es la puerta por la que debéis entrar. Porque la puerta por la cual debéis entrar es el arrepentimiento y el bautismo en el agua; y entonces viene una remisión de vuestros pecados por fuego y por el Espíritu Santo. Y entonces os halláis en ese estrecho y angosto camino que conduce a la vida eterna; sí, habéis entrado por la puerta; habéis obrado de acuerdo con los mandamientos del Padre y del Hijo; y habéis recibido el Espíritu Santo, que da testimonio del Padre y del Hijo, para que se cumpla la promesa hecha por El, que lo recibirías si entrabais en la senda”.
La Doctrina Mormona nos enseña que al recibir un Bautismo por inmersión para la remisión de pecados por alguien que tenga la autoridad y recibir el Don del Espíritu Santo, entramos a la senda que nos conduce hacia la vida eterna, después de lo cual debemos perseverar hasta el fin con firmeza en Cristo y fe, haciendo todas las cosas correctas que Dios quiere que hagamos.
Para obtener la Exaltación, además del Bautismo y la Confirmación es necesario recibir otras ordenanzas como la ordenación al Sacerdocio de Melquisedec para el hombre y tanto para el hombre como la mujer, la investidura del Templo y el Sellamiento Matrimonial.