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La Santa Cena

En Mateo 26:26-28 se describe el momento en que Jesucristo instituyó la Santa Cena o Cena del Señor: “Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a Sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.  Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”.

Para los Mormones, la Santa Cena, es el sacramento y la ordenanza de tomar el pan y el agua en memoria del Sacrificio Expiatorio de Cristo.

Como Él mismo lo explicó a Sus discípulos, el pan representa su cuerpo que fue quebrantado, y el agua, su sangre que fue derramada por nuestros pecados. 

Jesús también enseñó en Juan 6:54: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

El momento de la Reunión Sacramental en que es bendecida y repartida la Santa Cena, es corto, pero para los Mormones es considerado como sagrado. En ese momento, todos los miembros tratamos de tener la mayor reverencia y respeto posible para sentir el Espíritu y mostrar amor y agradecimiento a aquél Ser que voluntariamente dio su vida para pagar por nuestros pecados y tuviéramos la oportunidad de regresar a vivir con Nuestro Padre Celestial.  Durante la Santa Cena, las puertas del Salón Sacramental se cierran para que nadie interrumpa y no se pierda el espíritu de reverencia.

Se asignan dos hombres que sean dignos poseedores del Sacerdocio que sean Presbíteros o Élderes para bendecir la Santa Cena y jóvenes diáconos para repartirla.

Las oraciones que se dicen durante la bendición han sido recibidas por revelación, una para el pan y una para el agua respectivamente, ambas son similares:

Para el pan Doctrina y Convenios 20:77 dice: Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante Ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de Tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que Él les ha dado, para que siempre puedan tener Su Espíritu consigo. Amén.

Para el agua (antiguamente era vino, sin embargo éste solamente era un jugo de uvas, hoy en día contiene alcohol y los Mormones no ingerimos bebidas alcohólicas) en Doctrina y Convenios 20:79 dice: Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este vino (ahora se sustituye por agua)  para las almas de todos los que lo beban, para que lo hagan en memoria de la sangre de tu Hijo,
que por ellos se derramó; para que testifiquen ante Ti, Oh Dios, Padre Eterno, que siempre se acuerdan de El,
para que puedan tener Su Espíritu consigo, Amén.

Estas oraciones las dice en voz alta la persona que esta bendiciendo ya sea el pan o el agua, quien se arrodilla en el lugar designado para la Santa Cena; las demás personas permanecemos sentadas en nuestros lugares y escuchamos atentos, en silencio y con reverencia las palabras de la oración, luego de lo cual los jóvenes asignados pasan con bandejas con el pan y luego con el agua, por nuestros lugares para que participemos de los sacramentos.

Al terminar el momento en que todos participamos de la Santa Cena, se abren de nuevo las puertas y se sigue con la Reunión Sacramental, en la que escuchamos discursos que hermanos asignados han preparado para ayudarnos a aumentar nuestra fe y testimonio y estar edificados para la semana. 

Al terminar la hora de la Reunión Sacramental, se canta un himno y se hace una oración, y por edades nos dividimos para ir a nuestras respectivas clases y recibir la Escuela Dominical.

 

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