La Restauración

Restaurar significa restablecer o levantar algo que se ha caído, volviéndolo a poner en su forma original. La Restauración del Evangelio, para los Mormones, es el restablecimiento de todas las verdades y ordenanzas del Evangelio de Dios sobre la tierra, siendo Él mismo quien lleva a cabo este restablecimiento.

Durante Su ministerio terrenal, Jesucristo, estableció Su Iglesia, llamó Apóstoles y Profetas y les dio la autoridad para actuar en Su nombre.  Luego de Su crucifixión, Sus Apóstoles sufrieron persecución y fueron asesinados uno a uno, hasta que se perdió la plenitud del Evangelio debido a la Apostasía.

La Doctrina Mormona nos enseña que las mismas Escrituras testificaban que este tiempo llegaría. En Amos 8:11 dice: “He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová”.

Debido a esta Apostasía en que se estaba viviendo, hubo personas sin autoridad de Dios que empezaron a organizar sus propias iglesias, enseñando como doctrina las escrituras según como ellos las entendían. En 2 Timoteo 4:3-4 dice: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, si no que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”
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Sin embargo, los Mormones creemos que Dios también dio la promesa de que llegaría el “día de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra”, (Efesios 1:10)

Era necesario que existiera “un Señor, una fe, un bautismo” (Efesios 4:5); por esta razón, Dios, usó el mismo método que antes había usado, llamó a un profeta para restaurar El verdadero Evangelio. Dios de nuevo habló a la tierra por medio de un siervo, “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”, (Amós 3:7).

José Smith, fue un instrumento en las manos de Dios. A la edad de 14 años, estaba muy confundido por las diferentes doctrinas que se enseñaban en el lugar donde él vivía. Buscó refugio en las escrituras y leyó el pasaje de Santiago 1:5 que dice: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.  Al analizar esta escritura decidió acudir a la única fuente que no le mentiría, a Dios… Una mañana de primavera, José Smith se retiró a una arboleda, cerca de su casa, y con una ferviente oración y fe en el Señor, pidió guía, preguntó a Dios cual de las iglesias que estaban en ese momento era la verdadera y a cual se debía unir.  Como respuesta a su oración, José Smith recibió la visita de Dios el Padre y su Hijo Jesucristo, quienes le dijeron que no debía unirse a ninguna iglesia porque todas estaban en error y en ese momento también fue llamado como un nuevo Profeta.

Como prueba del llamamiento de José Smith, Dios le dio la responsabilidad de sacar a luz unos escritos hechos por antiguos profetas que habitaron en América. Este libro lleva como nombre “El Libro de Mormón”, y no es una Biblia ni su reemplazo. Los Mormones utilizan el Libro de Mormón como complemento de la Biblia, ya que éste es Otro Testamento de Jesucristo, nos ayuda a acercarnos más a El y aprender sobre Su Evangelio.

El Libro de Mormón tiene una promesa muy especial en Moroni 10:3-5:  

“He aquí, quisiera exhortaros a que, cuando leáis estas cosas, si Dios juzga prudente que las leáis, recordéis cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres, desde la creación de Adán hasta el tiempo en que recibáis estas cosas, y que lo meditéis en vuestros corazones.  Y cuando recibáis estas cosas quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, El os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo;  y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas”.

Los Mormones creemos que nadie más salvo Nuestro Padre Celestial puede darnos las respuestas correctas a nuestras preguntas, y para saber si realmente José Smith fue un profeta de Dios y si el Libro de Mormón es verdadero, debemos tener el deseo sincero de saber y tener fe en Jesucristo, preguntar a Dios en una oración y El por medio del Espíritu Santo nos lo hará saber en nuestros corazones.

La Iglesia de Jesucristo nuevamente se restauró con profetas, apóstoles, presbíteros, maestros, evangelistas, etc., y es la misma Iglesia que Cristo organizó cuando estuvo en la tierra. Toda la autoridad, y guía necesarias también han sido restauradas.

La Gran Apostasía

La apostasía es el hecho de que las personas, la Iglesia o naciones enteras se aparten de la verdad….(Lea más)

 

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