La Oracion Individual y Familiar
En Doctrina y Convenios 88:119, El Señor nos aconseja: “Organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios”.
La Doctrina Mormona nos enseña que nuestro hogar debe ser una casa con cada uno de los principios mencionados en el versículo anterior.
Las oraciones personales y familiares son una de las mejores maneras de mantener a nuestra familia cerca de Nuestro Padre Celestial.
Dentro de la familia, especialmente los padres, debemos esforzarnos por enseñar a nuestros hijos el principio de la oración, la importancia de hacerlo tanto individualmente como en familia.
El Señor Jesucristo nos aconsejó en Mateo 6:6: “Entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que esta en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.
Cada miembro de la familia debe buscar su progreso personal espiritual, y la oración es una parte esencial para lograrlo, los niños miembros de una familia deben aprender a pedir ayuda al Señor cuando la necesiten y agradecerle a diario todo lo que les da; es responsabilidad de los padres enseñarlo, especialmente por medio del ejemplo.
De igual importancia que las oraciones personales, se deben tratar las oraciones familiares, ya que son una clara oportunidad en que los padres pueden enseñar a sus hijos a orar, poniendo en práctica los principios de la fe, la humildad y el amor, con esto, la familia se mantendrá unida y pendiente de las necesidades de cada integrante.
Se debe dar la oportunidad a todos los miembros de la familia de hacer las oraciones familiares, incluso a los más pequeños, aunque sea con la ayuda de los padres o hermanos mayores. En 3 Nefi 18:21 el Señor enseñó: “Orad al Padre en vuestras familias, siempre en mi nombre, para que sean bendecidos vuestras esposas y vuestros hijos”.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona o SUD), nos enseña la importancia de orar como familia y nos invita a hacerlo de rodillas y con humildad, todos los días, en la mañana y por la noche. Esto permite que las familias se unan en gratitud por las bendiciones que reciben de Dios y al mismo tiempo se unen con fe para suplicar las bendiciones que necesitan y además oran por otras personas.
La práctica de las oraciones individuales y familiares hacen que los miembros de la familia se acerquen más a Nuestro Padre Celestial así como unos a otros, manteniéndose firmes ante las tentaciones.
Los Mormones creemos que nuestro hogar debe ser un lugar de fortaleza espiritual, un refugio de las influencias inicuas del mundo.
Cuando se hace la ORACION FAMILIAR, se tiene éxito en el día
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