La Música y el Baile
La Doctrina Mormona nos enseña a ser modestos y recatados en nuestra forma de ser y de vivir. La música puede ser una influencia para ennoblecer nuestros espíritus y nuestros pensamientos, sin embargo, cierta música también puede ser una influencia para mal.
En Doctrina y Convenios 136:28 dice: “Si te sientes alegre, alaba al Señor con cantos, con música, con baile y con oración de alabanza y acción de gracias”.
La Iglesia Mormona aconseja a todos sus miembros a seleccionar con cuidado la clase de música que escuchen, ya que puede ser una manera de acercarse a Nuestro Padre Celestial, así también puede hacer que nos alejemos de Él.
Satanás se vale de muchos medios para atraparnos y zarandearnos, uno de ellos podría ser la música inapropiada, que pareciendo inofensiva, puede tener efectos nocivos en nuestra mente y espíritu. De igual manera sucede con el baile, ya que ciertas formas de baile hoy en día traen malos pensamientos y de allí malas acciones.
Dentro de la Iglesia Mormona se permite la música y el baile, ya que pueden ser partes importantes y poderosas en la vida. Sin embargo se nos aconseja elegir la música y los bailes con mucho cuidado, siguiendo las normas de la Iglesia, para no alejar el Espíritu o fomentar la inmoralidad, la violencia o que la música utilice lenguaje grosero u ofensivo, que promueva el satanismo u otras prácticas perversas.
El baile puede ser una forma de tener buena diversión; sin embargo, la Doctrina Mormona nos aconseja que al bailar debemos evitar que nuestro cuerpo haga pleno contacto con el de la otra persona, de igual manera evitar posiciones o movimientos que insinúen el comportamiento sexual.
En los bailes debemos cuidar la manera de vestir, el arreglo personal, la iluminación del lugar, la letra de las canciones y el tipo de música, estos no deben alejar el Espíritu del Señor.
Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones o SUD), nos esforzamos por ser buenos ejemplos a los demás por medio de nuestros hechos, la música que oímos y la forma en que bailamos puede reflejar de gran manera la clase de personas que somos y los principios que profesamos.