Howard W. Hunter
Howard W. Hunter nació en Boise, Idaho el 14 de noviembre de 1907, hijo de John Williams y Nellie Marie Rasmussen Hunter.
El Presidente Hunter se casó con Clara May Jeffs en el Templo del Lago Salado en 1931. Ella murió en 1983. El presidente Hunter se casó luego con Inis Bernice Egan en abril de 1990.
Entre sus logros el presidente Hunter tocó el saxofón, clarinete, trompeta, tambores, piano y otros instrumentos musicales. Dejó sus presentaciones profesionales musicales en preparación para la vida de familia con Clara May, a quien cortejó empezando en 1928. Se casaron en el templo del Lago Salado el 10 de junio de 1931.
En la reunión semanal del templo el Jueves, 12 de abril de 1990, después de que todos los asuntos de la agenda se habían tocado, el presidente Hunter preguntó: “Hay alguien más que tenga algo que no está en esta agenda? Nadie dijo nada, entonces él dijo: “Bien, entonces, si nadie tiene nada que decir, yo pensé que solo debo dejarles saber que yo me voy a casar esta tarde. Entonces continuó explicando, Inis es una persona que ya había conocido desde hace varios años en California. Le he visitado por algún tiempo, y hemos decidido casarnos.
El 5 de junio de 1994, fue sostenido como Presiente de la Iglesia. El tenía todas las cualidades necesarias para ser el portavoz de Dios y el líder de toda la humanidad en esta gran era de la existencia de la tierra. El era paciente y esperaba en el Señor. El fue un hombre de una magnífica memoria, un hombre amoroso, un esposo amoroso, padre, y abuelo –y el tío favorito de muchos. Un hombre bondadoso, que sabía escuchar, de interés vital a las necesidades de otros. El fue el profeta del Señor en esa década de esta dispensación.
El presidente Hunter fue un hombre excepcionalmente modesto. Nunca le gustó ser el centro de atención. El siempre pensó primero en la comodidad de otros. El prefirió ser aceptado como parte de un grupo a que le dieran un tratamiento especial.
Entre sus socios, Howard W. Hunter fue descrito como un hombre de juicio y de una sabiduría callada. El raramente hablaba de él mismo o sus logros. Su preocupación fue por los logros y sentimientos y comodidad de otros.
Los Doce apóstoles y aquellos que trabajaron con él, aprendieron que él no sacaba sus conclusiones sin antes ver el peso de la situación cuidadosamente. Seguramente esto fue por su entrenamiento como abogado. El escuchaba cuidadosamente cuando otros expresan sus opiniones. Si no se llegaba a un acuerdo como grupo, el nunca forzaría un voto.
En 1989 el Presidente Hunter dedicó el Centro de BYU en Jerusalén, centro que él mismo supervisó.
El presidente Hunter fue uno de los hombres más amorosos y parecidos a Cristo. Su profundidad espiritual es tan profunda que no se puede olvidar.
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