La Gratitud

Gratitud es la acción de gracias que cada persona expresa por las bendiciones recibidas de Dios.

Los Mormones creemos que siempre debemos tener un espíritu de gratitud hacia El Señor por todas las cosas que nos da a diario.  En Salmos 100:3-4 dice: “Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.  Entrad por sus puertas con acción de gracias.  Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre”.

A Nuestro Padre Celestial le agrada la expresión de gratitud de sus hijos, debemos reconocer la mano de Él en todas las cosas; recordemos que la hoja de un árbol no se mueve sin que sea Su voluntad.  Nuestra gratitud se demuestra en todo lo que hacemos y decimos.
La Doctrina Mormona nos enseña que no sólo debemos expresar agradecimiento hacia Dios en nuestras oraciones, también debemos mostrar gratitud en nuestras acciones.

Amulek, un profeta del Libro de Mormón, enseñó en Alma 34:38: “[quisiera] que no contendieseis más en contra del Espíritu Santo, sino que lo recibieseis, y que tomaseis sobre vosotros el nombre de Cristo; que os humillaseis aun hasta el polvo y adoraseis a Dios, en cualquier lugar en que estuviereis, en espíritu y en verdad; y que vivieseis cada día en acción de gracias por las muchas misericordias y bendiciones que él confiere sobre vosotros”.

Debemos agradecer al Señor por Su Hijo Amado Jesucristo, por el sacrificio Expiatorio que Él realizó, por el Evangelio Restaurado, por la familia, amigos, seres queridos, líderes, etc. así mismo debemos mostrar gratitud, guardando los mandamientos y sirviendo a los demás, llevando una vida recta y siendo buenos ejemplos.

Jesucristo fue nuestro mejor maestro, en Lucas 17:11-19 aprendemos: “Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.  Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!  Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.  Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postro rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.  Respondiendo Jesús dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?  ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?  Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado”.

Los Mormones creemos que al igual que a Nuestro Padre Celestial, también debemos mostrar gratitud a todas las personas que de una forma u otra nos ayudan a diario.  Al tener un espíritu de gratitud, éste nos guiará y fortalecerá, recibiremos más bendiciones de Dios y tendremos gozo en esta tierra.

 

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