Gordon B. Hinckley
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Gordon Bitner Hinckley nació el 23 de junio de 1910. Sus padres fueron Bryant S. y Ada Bitner Hinckley. A los 30 años con la Depresión a las puertas, se graduó de la Universidad de Utah y planeó estudiar periodismo en la Universidad de Columbia, cuando un llamamiento inesperado a servir una misión llegó. Muy pronto salió para Inglaterra para servir su misión. Al regreso de su misión, se le pidió que se reportara con el Presidente Heber J. Grant y muy pronto empezó a trabajar como productor de la Iglesia Mormona o SUD, y secretario de la Radio, Publicidad, y Comité de Literatura. Este fue el principio de su trabajo con las relaciones públicas de la Iglesia. Por dos décadas fue el pionero en los medios para la Iglesia. El 29 de abril de 1937 se casó con Marjorie Pay, a quien ya conocía por varios años. Con el tiempo tuvieron cinco hijos —Kathleen (Barnes), Richard Gordon, Virginia (Pearce), Clark Bryant, y Jane (Dudley). La habilidad de ver hacia adelante y ahora, no se perdió en su familia. El Presidente Hinckley siempre quiso que sus hijos tuvieran una educación, que se casaran en el templo y ver el mundo y conocer a su gente. Su hija Kathy, dice: “a nosotros siempre nos encantó viajar y conocer nueva gente. Está en nuestra sangre. De nuestro padre obtuvimos el sentido de que nada es tan grande para no lograrlo, ninguna distancia tan lejana para llegar". Virginia agrega, “Papá siempre tuvo la confianza de que nosotros eramos capaces de cumplir cualquier desafío”. El 12 de marzo de 1995, diez días después de la muerte del Presidente Howard W. Hunter, el Presidente Gordon B. Hinckley fue ordenado y apartado para ser el decimoquinto presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El Presidente Hinckley vino a la Presidencia de la Iglesia muy bien preparado. En su juventud tomó buenas decisiones que lo prepararon para esta gran responsabilidad. Como hombre joven estuvo resuelto a tratar de hacer lo que el Señor le mandaba. Este cometido le ayudó a través de su vida para seguir el camino de obediencia y servicio a su Padre Celestial. El Presidente Hinckley, quien ha trabajado con ocho Presidentes de la Iglesia, es ahora el que ha servido más tiempo como Autoridad General. Cuando él fue llamado a los Doce, la Iglesia tenía 1,800,000 miembros y 345 estacas, comparado con casi 13,000 de miembros y 2,000 estacas hoy en día. Los que han trabajo con el Presidente Hinckely se refieren a él como un hombre de visión. El considera los asuntos profundamente y simplifica los programa de la Iglesia al incrementar la fe de sus miembros. Realmente él ha trabajado toda su vida ayudando a otros a alcanzar la visión de hacer el trabajo del Señor. El Presidente Hinckley ha repetido y asegurado a los miembros de la Iglesia que la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles tienen las llaves necesarias para gobernar la Iglesia. Él ha dicho: “Debemos entender que Jesucristo se para a la cabeza de esta Iglesia que tiene Su sagrado nombre. Él está viendo sobre ella…Él es el poder, Él tiene la opción de llamar a los hombres a sus sagrados oficios y a relevarlos de acuerdo a Su deseo. Yo no me preocupo por las circunstancias en las que nos encontramos. Yo acepto estas circunstancias como una expresión de Su deseo”. Sin importar el tema, el Presidente Hinckley habla simplemente pero con compasión. El llora fácilmente cuando considera a aquellos que se han desviado o que están sufriendo, o cuando relata historias de Santos pasados o presentes. En las dedicaciones de templos él habla en cada sesión y raramente da el mismo discurso. A través de todo, el sentido de humor del Presidente Hinckley lo ha sostenido. El sentido del humor es la marca Hinckley. Su hija Virginia dice que su verdadera entretención en los chistes de su padres es verlo cuando esta contando un chiste. “El se ríe tanto que cuando se acerca al punto del chiste el casi no puede hablar de lo fuerte que se esta riendo”.
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