La Fe

La Doctrina Mormona enseña que la Fe es el primer principio del Evangelio de Jesucristo, y significa tener confianza en algo, especialmente en Jesucristo y en las Escrituras. La Fe es creer y tener confianza en Jesucristo, lo que hace que tengamos el deseo de seguirle y obedecer sus mandamientos. 

La Fe es un principio de acción y de poder.  El Apóstol Pablo enseñó en Hebreos 11:1: “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”; y Alma, en el Libro de Mormón dijo en Alma 32:21: “Si tenéis fe, tenéis esperanza en las cosas que no se ven, y que son verdaderas”.

Los Mormones creemos que demostramos fe cuando nos esforzamos en seguir a Jesucristo y obedecerle para regresar a vivir con Dios, aun cuando no le veamos.
Para obtener nuestra Salvación debemos centrar nuestra fe en Jesucristo y su Expiación, y por supuesto en Dios y El Espíritu Santo.

En Mateo 17:20, Jesucristo nos enseñó que “si tuviereis fe como un grano de mostaza, nada os será imposible”.  Por medio de la Fe se pueden realizar milagros y más que eso, por medio de ella podemos tener la firme esperanza de un día vivir junto a Dios, tal y como dice en el Libro de Mormón en Eter 12:4: “De modo que los que creen en Dios pueden tener la firme esperanza de un mundo mejor, sí, aun un lugar a la diestra de Dios; y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a las almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando siempre en buenas obras, siendo impulsados a glorificar a Dios”.

Los Mormones creemos que la fe se demuestra por nuestros hechos y la forma en que vivimos. La fe nos ayuda a acercarnos más a Dios y a su Hijo, a tener el deseo de arrepentirnos, de hacer buenas obras, de seguir el ejemplo de Jesucristo, y nos ayuda a vencer la tentación como enseñó Alma a su hijo: “Enséñales a resistir toda tentación del diablo, con su fe en el Señor Jesucristo”.  (Alma 37:33)

En Santiago 2:17-18 dice: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.  Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras.  Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras”.
Claramente las escrituras nos enseñan que la fe sin obras es muerta. La Doctrina Mormona enseña a mantener la fe viva por medio de nuestras obras, debemos siempre estar atentos a orar, a obedecer los mandamientos de Dios, y de esa manera nuestra fe seguirá fuerte y aumentará cada día.

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