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La expiación de Jesucristo

Los Mormones comúnmente nos referimos a la Expiación cuando hablamos sobre el sacrificio que Jesucristo hizo para salvar al género humano de sus pecados y darle la oportunidad de regresar a vivir con Dios. La palabra Expiación significa reconciliar o restaurar la armonía. 

En Romanos 5:10-11 dice: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación”. 
Por medio de la Expiación de Jesucristo, nosotros podemos reconciliarnos con Nuestro Padre Celestial, ya que al cometer pecados nos alejamos de El, sin embargo, al arrepentirnos de los mismos tenemos la oportunidad de acercarnos de nuevo. 

En las Escrituras, Expiar significa padecer el castigo del pecado, eliminando así los efectos del pecado del pecador arrepentido y permitiéndole reconciliarse con Dios.  Jesucristo fue el único capaz de realizar esta Expiación por el género humano, ya que fue preparado desde la fundación del mundo.  El Libro de Mormón nos enseña también sobre este sacrificio. En Éter 3:14 dice: “He aquí Yo soy El que fue preparado desde la fundación del mundo para redimir a mi pueblo.  He aquí, soy Jesucristo.  Soy el Padre y el Hijo.  En mí todo el género humano tendrá vida, y la tendrá eternamente, sí, aun cuantos crean en mi nombre; y llegarán a ser mis hijos y mis hijas".

La Doctrina Mormona enseña que antes de que se formase este mundo, en la Vida Preterrenal, Dios preparó y presentó un Plan para la Salvación de sus hijos, éste plan requería de un Salvador, Jesucristo con humildad aceptó esta tarea y fue preordenado para llevar a cabo la Expiación, padecer el castigo y sufrimiento de nuestros pecados en el Jardín del Getsemaní.

 

Maria y Jesus

Lucas habla de esto en Lucas 22:44:  “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.  Su sacrificio por nosotros terminó en la cruz con su muerte y su resurrección. Los Mormones estamos muy agradecidos con Jesucristo, pues gracias a Su Expiación podemos librarnos de la Muerte Espiritual, siendo ésta la muerte que experimentamos al alejarnos de Dios por nuestros pecados. También nos podemos librar de la Muerte Física, ya que con Su resurrección nos dió el derecho a todos, sin excepción, de un día poder resucitar también.

La Expiación fue la expresión de amor más grande que Dios y Jesucristo pudieron darnos. Con ella, todas las personas que vivimos en este mundo aún tenemos la esperanza de recibir el perdón de nuestros pecados y vivir para siempre con Nuestro Padre Celestial.

Los Mormones creemos que por la Expiación de Cristo todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.

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