Don del
Espíritu Santo

Jesucristo luego de recibir un bautismo en el agua, los cielos le fueron abiertos y vió descender el Espíritu Santo sobre El en forma de paloma.  (Mateo 3:16)

Jesucristo mismo explicó a Nicodemo en Juan 3:5: “… De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

La Doctrina Mormona enseña que un Bautismo verdadero y completo consta de dos pasos, la sumersión en el agua y la recepción del Espíritu Santo, lo que en las escrituras llaman nacer del agua y nacer del Espíritu.

El Apóstol Pedro también enseñó: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. (Hechos 2:38).  Los Mormones creemos que toda persona que reciba el Don del Espíritu Santo y se mantenga digna puede disfrutar de la compañía constante del Espíritu el resto de la vida.

La Doctrina Mormona enseña la forma correcta de recibir el Don del Espíritu Santo. Éste es dado por hombres dignos que tienen la debida autoridad para hacerlo, y lo hacen colocando las manos sobre la cabeza de la persona que ya ha recibido un bautismo por agua con la debida autoridad también.  Esta es la misma forma en que los Apóstoles de Jesucristo conferían el Espíritu Santo a todas las personas. En Hechos 8:17 dice: “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo”.

Los Mormones creemos que las bendiciones prometidas del Espíritu Santo las tendremos a medida que nos mantengamos dignos, puros y limpios, pues el Espíritu del Señor no permanecerá en templos impuros, como se enseña en el Libro de Mormón en Helamán 4:24.

El Espíritu Santo nos brindará consuelo, paz, armonía, guía y revelación personal, nos ayudará a tomar decisiones correctas y nos mostrará el camino hacia Nuestro Padre Celestial.

 

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