David O. McKay
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El 8 de septiembre de 1873, en un pequeño poblado de Utah llamado Hunstville, David O. McKay nació –el tercer hijo de David y Jannette Evans McKay. Su niñez fue feliz, pero no le faltaron los desafíos. En 1880, una serie de eventos probó la fe de la familia y trajo una madurez temprana al joven David O. McKay. Sus dos hermanas mayores, Margaret y Ellena, murieron a solamente unos días una de la otra. Aproximadamente un año después, su padre recibió un llamado para servir una misión en Escocia. Su padre estaba un tanto preocupado de aceptar porque esto significaba el dejar a su esposa (quien esperaba a otro niño), sola con las responsabilidades de la familia y la finca. Sin embargo, cuando Jennette supo del llamamiento, estaba firme en su respuesta: “Por supuesto usted debe aceptar; usted no tiene que preocuparse por mi. David O. y yo manejaremos todo muy bien!” Con esto y el ofrecimiento de ayuda de sus vecinos y familiares, David McKay aceptó el llamamiento. Sus palabras al despedirse de David O. McKay quien tenía 7 años de edad fueron: “Cuida a mamá”. Después de varios años, cuando servía como presidente de la Iglesia expresó el siguiente tributo a sus padres: “Estoy agradecido por el sabio cuidado y entrenamiento de mis nobles padres…una guía que me ayudó a no irme por caminos que me llevarían a abrir caminos a una vida diferente. Cada año mi apreciación y amor aumentan por mi preciosa madre y un padre noble”. Una vez que completó sus estudios universitarios en la primavera de 1897, le ofrecieron a David O. McKay una posición como maestro. Él estaba muy contento de poder ganar dinero para ayudar al resto de su familia. Sin embargo, al mismo tiempo, él recibió y aceptó el llamamiento para servir una misión en Gran Bretaña. El 2 de enero de 1901, Emma Ray Riggs y David O. McKay fueron la primera pareja del siglo 20 que fueron casados en el Templo del Lago Salado. Después de servir por 45 años como apóstol, David O. McKay llegó a ser el noveno presidente de la Iglesia el 9 de abril de 1951. En 1952, la Primera Presidencia introdujo el primer plan de proselitismo oficial para misioneros de tiempo completo. El programa estaba diseñado para incrementar la efectividad de los misioneros de tiempo completo al proveer una guía estándar para las charlas de discusión a ser usadas con los investigadores de la Iglesia. El presidente McKay fue conocido como un líder espiritual importante. El se reunió con líderes mundiales y oficiales de gobierno local. Fue visitado por presidentes de los Estados Unidos incluyendo Harry S. Truman, John F. Kennedy y Dwight D. Eisenhower. En una ocasión, el presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson quien llamaba con frecuencia al presidente McKay, le invitó a Washington, D.C. para consejo personal en varios asuntos que le preocupaban. Durante su visita, el presidente McKay le dijo: “Deje que su consciencia sea su guía, deje que la gente vea que es sincero, y ellos le seguirán”. Después de haber servido al Señor como profeta por casi 20 años, el presidente David O. McKay murió el 18 de enero de 1970 en Salt Lake City, Utah, con su esposa Emma y sus cinco hijos a su lado.
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