El Bautismo

Luego del Arrepentimiento, la primera ordenanza del Evangelio de Jesucristo es el “Bautismo por inmersión para la remisión de pecados”.  La palabra Bautismo significa sumergir, y es un mandamiento que el Señor nos manda cumplir para recibir la remisión de nuestros pecados.  El Apóstol Pedro enseñó en Hechos 2:38: “… Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

La Doctrina Mormona enseña que El Bautismo lava nuestros pecados y nos proporciona la entrada al Reino de Dios, ya que ninguna cosa impura puede heredar dicho Reino.
Recibir un Bautismo muestra amor y obediencia hacia el Salvador, pues El mismo se bautizó para darnos el ejemplo y cumplir con toda justicia.  (Mateo 3:15-16)

El Bautismo en el agua es el primer Convenio que hacemos con Nuestro Padre Celestial. Por medio del mismo, le mostramos que le amamos y que estamos dispuestos a seguir a Su Hijo Jesucristo y cumplir Sus mandamientos. A cambio de esto, Dios nos promete borrar nuestros pecados y perdonarnos cada vez que nos arrepintamos de corazón.

El Bautismo es un simbolismo; cuando somos sumergidos en el agua estamos sepultando una vida de pecados y al salir de la misma estamos naciendo a una nueva vida, una vida como discípulo de Jesucristo.

Los Mormones creemos que toda persona que busque salvarse en el Reino de Dios debe seguir el ejemplo de Jesucristo, y esto implica recibir un bautismo tal como El lo hizo y como El mismo lo explicó en Juan 3:5: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. 

Nuestro bautismo debe ser realizado por alguien que tenga la debida autoridad del Sacerdocio, la misma que los apóstoles de Jesucristo tenían para bautizar a las personas.  Luego de recibir el bautismo por agua es necesario que recibamos el don del Espíritu Santo o bautismo de fuego como se le llama en las Escrituras, lo cual recibimos también solamente por hombres dignos que tengan la autoridad.

Los Mormones creemos en recibir un bautismo al comenzar la edad de responsabilidad, la cual se dio a José Smith en una revelación, esta edad es la de ocho años. Antes de la misma, los niños son inocentes y de ellos es el reino de Dios, por lo que no necesitan un bautismo, pues el bautismo es para perdón de los pecados.  En Mateo 18:3 dice: “Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.  El reino de los cielos, como se aprende en las escrituras, no es para los pecadores, es por esto que los niños al no serlo, son herederos del mismo.

Al bautizarnos y recibir el Don del Espíritu Santo,  estamos tomando sobre nosotros el nombre de Jesucristo, estamos comprometiéndonos a guardar sus mandamientos y servirle.  Los Mormones sabemos que al cumplir con nuestras promesas bautismales podemos contar con la compañía constante del Espíritu Santo y recibir el perdón a nuestros pecados.

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