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La Ley de Ayuno-Las Ofrendas de Ayuno

Nuestro Señor Jesucristo nos dio el ejemplo y nos enseñó a ayunar. Ayunar significa abstenerse voluntariamente de ingerir alimentos y bebidas durante cierto tiempo.

El ayuno debe ir acompañado de la oración sincera. Jesucristo en una ocasión enseñó a sus discípulos la importancia de fortalecer y aumentar la fe por medio de la oración y el ayuno. En Mateo 17:20-21 leemos lo siguiente: “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno”. 

La Doctrina Mormona enseña que el ayuno nos ayuda a prepararnos para ser mas receptivos a las respuestas de nuestras oraciones y a recibir bendiciones de Dios.  Cuando ayunamos debe ser en forma espiritual y privada, debemos ayunar y orar con propósitos determinados.

Los Mormones creemos que podemos ayunar con muchos propósitos pero lo mas importante es demostrar amor por Dios, ayunar es una manera de adorarlo y expresarle nuestra gratitud.  En Lucas 2:37 encontramos el ejemplo de una viuda de ochenta y cuatro años “…que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones”.

Cuando ayunamos debemos empezar con una oración, en la cual expresamos a Dios nuestro amor y deseo de servirle con el propósito de nuestro ayuno. Al finalizarlo, antes de comer de nuevo, debemos terminarlo con una oración también.

En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia Mormona o SUD) se ha establecido el primer domingo de cada mes como día de ayuno y testimonios.  En este día los miembros de la Iglesia ayunamos y en la Iglesia expresamos nuestros sentimientos sobre Jesucristo y Su Evangelio como testimonio a las demás personas.  Este día también damos una ofrenda de ayuno que puede ser el dinero que hubiésemos utilizado en alimentos, sin embargo, tratamos de ser generosos, pues estas ofrendas se utilizan para el cuidado de los necesitados.  Las ofrendas de ayuno al igual que los diezmos son voluntarios y privados, para ambos, se necesita llenar una boleta sellada con nuestros datos y nuestra ofrenda. Ésta la entregamos a un miembro del obispado o presidencia de rama.
Además de obedecer con el día de ayuno designado en la Iglesia, podemos ayunar cualquier otro día, según nuestras necesidades.

Al ayunar podemos acercarnos más a Nuestro Padre Celestial, podemos recibir revelación personal y purificarnos espiritualmente.  El ayuno es para nuestro espíritu lo que el alimento es para nuestro cuerpo.

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